Marta Rossi: “Cantar fue siempre una manera de sentirme y gustarme a mí misma”

(Extracto) – Fuente: The International Literary Quarterly (interlitq.org)

Marta Rossi: “Cantar fue siempre una manera de sentirme y gustarme a mí misma”

…La mujer cantante desde que se pudo expresar en el mundo de la ópera o de la música siempre tuvo su lugar…”, afirma Marta Rossi, cantora lírica y escritora, con una voz femenina sobresaliente y pura, con una impronta innata que pone de manifiesto su italianidad, explora y revive la música de otras épocas en el nuevo mundo. Es así cómo define a la ciudad de Buenos Aires, lugar donde reside actualmente.

La libertad del alma, de expresión, el sentir la música la comprometen con su profesión, con la búsqueda de lo bello, y con energías de seguir creciendo. Durante la entrevista nos cuenta sobre el maravilloso arte de cantar, su trayectoria y su mundo. ¿Lo compartimos?

 

¿Cómo definirías el canto, y qué emociones fluyen cuándo lo hacés?

El canto para mí es libertad. Cantar fue siempre una manera de sentirme y gustarme a mí misma, y de ser libre en todo sentido, libre como ser, libre como alma, libre como parte del mundo, libre de expresarme a través de esta forma que me permite vincular todo en mi ser, y manifestarlo en el momento en que fluye y sale afuera. La música está en el momento en que vibra, en el momento en que el aire se mueve físicamente.

Con el canto pasé por diferentes fases. Al principio pasé una etapa de stress y frustración, porque no coincidía lo que sentía con lo que salía afuera. Cuando empezás a estudiar canto y comenzás a investigar tu instrumento interno, necesitás conocimientos técnicos para poder vincular de alguna forma lo que querés decir con lo que querés expresar, aprovechando la mejor manera de hacerlo.

En un primer momento sentía frustración, también sentía alegría porque me estaba acercando a lo que me gustaba y quería profundizar. Estas fases siguen siendo siempre parte de mi vida, de mi estudio, de mi preparación de conciertos. Ahora, cuando canto, puedo decir que la mayor parte del tiempo siento una fuerte concentración de disfrute puro, porque no estoy preocupada por la técnica, porque logré dejar de lado el pensamiento racional para concentrarme solamente en la música. Ahora cuando canto siento la música.

¿Cómo llegaste a ser cantante soprano?

Transité diferentes caminos. Desde pequeña siempre canté, siempre estuve en contacto con la música. Mientras mi mamá estuvo embarazada de mí se dedicó a tocar el piano, no sé porqué destinó esos meses a un instrumento, ya que antes nunca lo había hecho. Me contó que cuando tocaba el piano yo estaba tranquila, y cuando dejaba de tocar, lloraba como loca. La música siempre estuvo presente en mi vida.

Cuando era adolescente participaba cantando en actos del colegio y en representaciones teatrales. Un domingo a la tarde, fuimos con mis padres al teatro San Carlo en Nápoles a escuchar una ópera lírica, una representación de El Trovador de Giuseppe Verdi, y en ese momento quedé shockeada, cuando vi la gente cantando en el escenario, la orquesta tocando los instrumentos, las luces, fue realmente un momento maravilloso lleno de mucha energía. Fue como entrar a un templo sagrado.

Luego regresé a casa y busqué un cassette de La Traviata ambientada en París, esas dos obras fueron las que me ayudaron a decidir que aspiraba dedicarme al canto, que quería profundizar en esta manera de expresarme. Siempre me gustó mucho el teatro, pero el canto tiene algo más, porque hay actuación, pero también tiene el fluir de la música, de las vibraciones. En ese momento sentí la exigencia de hacerlo de manera profesional.

¿Cuáles fueron los compositores de mayor influencia durante tu carrera?

Para un cantante, las influencias están siempre conectadas a otro cantante, porque uno va mirando quien tiene el mismo instrumento que a uno le interesa y cómo lo utiliza. Siempre tuve admiración e inspiración hacia cantantes de otras épocas. La primera fue Claudia Muzio, una cantante increíble bajo todos puntos de vistas. Al comienzo de sus estudios no la alentaron, tuvo maestros sobre todo de Milán que le dijeron que se dedicara a otra cosa, y fue la María Callas de su época.

Después Virginia Zeani, otra cantante que me inspiró muchísimo por el dramatismo fuerte en sus interpretaciones. María Callas, Renata Tevaldi, hay muchas cantantes del pasado que me llamaron mucho la atención.

¿Entre el nuevo y el viejo continente?

¿Qué te motivó a elegir que Argentina sea tu lugar de residencia?

La música fue lo que me motivó a vivir en Argentina. Fui invitada por Adelaida Negri a una gira de conciertos, ella fue una persona fundamental en nuestras vidas, en la de mi marido y en la mía. Cuando llegué me enamoré, porque me pareció realmente el nuevo mundo, lo defino así porque hay muchas posibilidades nuevas de todo tipo. También me hice de amigos, conocí a mi maestro de canto y decidí quedarme un tiempo, siempre lo comento con cariño porque todas las flechas indicaban a Buenos Aires.

A partir de la fusión del canto lírico y de la escritura literaria, ¿sentís que podes expresarse libremente contribuyendo de alguna manera con la historia del hombre y el arte?

Son dos formas que me pertenecen y de las que me siento muy cómoda, ambas están interconectadas, se pueden mezclar, porque la música es algo que llega a nivel emocional y espiritual, y la literatura es algo que uno tiene que racionalizarlo porque hay que interpretarla. Pero ambas se pueden sostener y tienen una fuerza enorme. Para mí es un matrimonio fundamental, aunque las dos cosas se van mezclando y siempre alguna tiene más fuerza que la otra. Hay momentos en los que estoy más concentrada en el canto, en la música, y otros momentos más abocada a la escritura. Son como dos almas que juegan entre ellas, y que sirven fundamentalmente para expresar lo que está vinculado a través de eso.

En la posmodernidad, nos encontramos frente a una mayor fusión musical y lo estético se ha ido modificando, ¿cuál es el mayor desafío para conservar este tipo de arte sin que se desdibuje lo bello, lo académico, lo culto?

Creo en algo que fue afirmado hace mucho tiempo, antes de que yo naciera, y es que la belleza salvará el mundo. Estoy súper convencida de que el hombre necesita la belleza, y a pesar de todo lo cruel que puede ser, de las muchas formas de arte que pueden adquirir valor y sacudir un poco las conciencias, creo que son parte de ese momento, y no son la representación de lo bello. La belleza es un concepto difícil de entender o definir, lo bello es algo que puede ser universal, pero también puede ser relativo, por lo cual a una persona le puede gustar la ópera lírica y a otra no.

Siempre trato de buscar la belleza, y la belleza significa una extrema dedicación al arte, preparación y entrega, donar lo máximo que uno puede, y también llevar al público en el caso del canto, o al lector en el caso de la escritura, hacia algo que le provoque aunque sea una catarsis mínima. No pretendo alcanzar la catarsis de los grandes griegos, pero sí algo que lo pueda ayudar a entender, y que aquello que se siente naturalmente pueda tener una explicación.

La belleza es fundamental. Cuando llegué a Buenos Aires vivía en un edificio en Monserrat, antiguo barrio de Capital Federal. Siempre cantaba en mi departamento, hasta que un día el portero de ese edificio, un hombre muy sencillo, una persona que venía del interior sin conocimientos musicales, me dijo: “…Señora., lo que usted canta no lo entiendo porque nunca lo escuché en mi vida, pero le digo que cuando canta yo me siento muy bien…”, me lo dijo con una sencillez que me hizo entender eso, o sea, la belleza es belleza. A pesar de que uno la pueda captar con instrumentos o no, la belleza es lo que se mueve adentro y te permite ser una persona mejor, y vivir en una sociedad mejor.

¿Qué diferencias podes establecer entre las voces Italianas y las Latinas?

Es una pregunta muy interesante porque de alguna forma tienen algo muy parecido. Las voces son únicas, por lo tanto, son únicas las italianas como lo son las latinoamericanas. Uno reconoce una voz italiana, no tanto por la pronunciación, porque hay personas que no son de Italia pero alcanzan una dicción perfecta, sino porque tenemos una manera diferente de llevar el legato, el sonido, las vocales bien abiertas, generosas, la manera de darle un peso diferente a la frase, pero eso es por la particularidad de ser italiana y de cantar en el mismo idioma, porque la mayoría de las óperas son de nuestro país, y eso te da más posibilidades.

Respecto a las latinas, hay voces muy hermosas que brillan en el mundo, es un punto de vista diferente, que de alguna manera coinciden y se alejan. El canto es un movimiento continuo, no se puede definir o generalizar.

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